12 feb 2009

Hace frío, muuuucho frío. Mi cuerpo vive ya permanentemente encogido este interminable invierno.
Tanto frío no puede ser sano.
Si, ya sé que el invierno nos deja preciosas estampas que nos llenan de ternura infinita.
Claro que si hermoso es el campo o la montaña nevada, no lo es menos la visión de las flores, de la naturaleza en general, por la mañana, muy temprano, cuando la escarcha aún persiste resistiéndose a desaparecer y podemos disfrutar de fotografías como éstas:

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